martes, 25 de abril de 2017

LA CALIGRAFÍA DE LOS ISÓPODOS



RESEÑA DE JOSÉ MIGUEL JUNCO EZQUERRA

LA CALIGRAFÍA DE LOS ISÓPODOS
AUTORA: EVELYN DE LEZCANO.
EDITORIAL: HUERGA&FIERRO. MADRID, 2017.


EL RECORRIDO POÉTICO DE LA MEMORIA

 Bellísimas y potentes imágenes, percepciones que se entremezclan y tiempos que se entrecruzan borrando las rígidas barreras de pasado presente y futuro.
Un marcado sentido simbolista en el que lo tangible es sustituido por lo que se intuye, lo que se siente y se plasma a través de asociaciones en las que prima lo irracional y metafísico. Una aproximación a la esencia poética a través de la intuición y el instinto.
Fluye la palabra poética como un torrente nacido del mundo de los sueños, creando símbolos que se interrelacionan y dan lugar a realidades distintas a las observables a simple vista. Lo misterioso y lo místico laten en las expresiones generando una visión holística del ser y su entorno.
Se crea así “un tiempo neutral” en el que ausentes y presentes interactúan, dialogan y son evocados e invocados a través de versículos que en muchas ocasiones devienen  prosa poética.
Un comienzo con claras alusiones musicales: diapasón, ritmo, compás, adagio. Un ritmo que deriva hacia la oscuridad, hacia las sombras…
 ¿Sigues el ritmo?/Se estira oscuro, se redondea más oscuro/el ritmo entre las hojas,…
y nos conduce al mundo de los isópodos:
al cobijo de un arbusto/al ritmo del silencio/al lugar de los isópodos.
Un largo poema escrito en fragmentos con dos poemas finales: Dos poemas de agua, que mantienen el tono general aunque se percibe un cierto remanso, una cierta paz a través de imágenes sumamente originales y poderosas.
El yo poético late en estado elíptico. Es una de las características  de Evelyn de Lezcano: se distancia para que la emoción no le pueda ni quede mediatizada por un énfasis excesivo que obstaculice el propósito esencial: crear, hacer arte, sentir pensando. Que el pulso lata, pero que no se nos anegue el corazón porque eso nos llevaría a traspasar la frontera que separa a la poesía de la anécdota, de la enumeración autobiográfica más cerca de un libro de memorias que del arte. Esa tensión, ese batalla para que la visión trascienda el momento, la coyuntura.
Asistimos a la evocación e invocación de paisajes interiores y exteriores, de ausentes y presentes, para reconstruir y reconstruirnos. La búsqueda de un tiempo perdido que culmina con un tiempo recobrado. Recobrado y recreado.
Así, como se recobran los tiempos. El recuerdo de los recuerdos, esas huellas que, indelebles, se graban en la memoria con esa caligrafía especial de los isópodos:
Ya te dije que no lo ibas a encontrar/que no surgirá de tu nada/mas que el gesto que perdiste/que tu dedo alzado solamente/difumina el borrón de las sombras. Pero sigues buscando,…
Se evoca y convoca. Asideros imprescindibles que nos posibilitan seguir el rastro de lo que fuimos  y finalmente somos:
Siempre, siempre a un paso de la espiral/se reencuentran los instantes.
Reconstruirnos y reconstruir también a los otros. Esa apasionante y, a veces, dolorosa aventura por nuestros mares interiores que necesitamos recomponer para rememorar tactos, olores, sabores, voces, rostros, paisajes. Y en esa rememoración nos encontramos, nos celebramos en y con los otros.
¿Qué recordará/cada vez que el cuerpo despierta la piel de futuro/ajada de sol y nieve?
Aventura no exenta de peligros, de encrucijadas, del imprevisto resurgir de las heridas que nunca terminan de cicatrizar. Pero aventura necesaria para no atomizarnos, para no perder las referencias, para no ser abducidos por esta realidad líquida que nos hace acríticos y nos cosifica. Para seguir creando, para ver y dar a ver, para generar conocimiento: el que nos procura la propia poesía. También para tratar de encontrar un sentido, un cauce, un origen que nos “explique” y nos justifique.
La poesía de Evelyn De Lezcano es poderosa, sugerente, evocadora, original. No es baladí este último calificativo. La originalidad es algo que se aprecia y agradece en tiempos en los que se imponen tendencias, modas, estilos, cánones. Evelyn De Lezcano habla, cada vez más y cada vez mejor, con voz propia. No es poca cosa eso. Tal vez porque de niña tuvo el privilegio de aprender “la caligrafía de los isópodos”. Y en la madurez, la sensibilidad de no olvidarla.


José Miguel Junco.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Texto leído en el acto de presentación de LA MUJER DE LAVA de José Miguel Junco Ezquerra.




LA MUJER DE LAVA. JOSÉ MIGUEL JUNCO EZQUERRA.
Editorial La Discreta
Sobre la poesía se ha hablado y escrito mucho a lo largo de los siglos. Hay infinidad de ensayos que abundan en este tema y en las diferentes maneras de entenderla. Pero de lo que no cabe duda es de que la poesía, el poema, tiene la capacidad de otorgar a las palabras, esas que pronunciamos a diario, que utilizamos en las conversaciones cotidianas, un nuevo significado mediante una conexión inusitada entre las mismas y por lo tanto, de generar  resonancias con ideas a las que no tenemos acceso a través del lenguaje cotidiano.
De las  resonancias, múltiples y diversas que me produjo la lectura del libro que hoy tengo el placer de presentar, La mujer de Lava, de José Miguel Junco Ezquerra, voy a hablar, a sabiendas de que cada acercamiento a la palabra hecha poema trae a quién la realiza ecos, reverberaciones, imágenes, ideas, sentimientos, vivencias, resonancias,  que inevitablemente serán interpretadas en base a las coordenadas de un mapa que es personal y por consiguiente abierto a variaciones en las que inciden los factores a los que está expuesto el acontecer vital de cada uno.
La poesía de José Miguel Junco se caracteriza por la musicalidad y el dominio del ritmo y este libro que hoy presenta sigue esa línea canora.
Dividido en cuatro partes: La mujer de lava, Donde estamos escritos, Di sílabas extrañas y Botella al mar,  es un libro escrito con un lenguaje coloquial que adquiere diferentes matices en cada una de sus partes. Desde la epopeya genésica de La mujer de lava, pasando por una poesía con rasgos existenciales en Donde estamos escritos, una poesía más intimista en el apartado titulado Di sílabas extrañas, y la última parte del poemario, Botella al mar, en el que predomina lo confesional, entendida esta confesionalidad tal y como la define Mark Strand, la del poeta en relación al acontecer, en la sociabilidad con la mirada puesta en el mundo en el que está sumergido.
El poema-prólogo con el que comienza La mujer de lava, dice:
Llegaron por el mar, hambrientos y remotos. Besaron tus mejillas. Era la noche. Larga como un delirio.
Tú estabas presta para guarecerlos, cuna de jable en la desierta playa. Tus hijos al encuentro de un refugio. Hubo un rumor del viento.
Las resonancias fueron llegándome  como el llamado primero del hombre a ser y estar en un mundo desconocido, que a la vez ha de hacer suyo con los otros. Suenan sentimientos atávicos, esos que nos conforman, nos pertenecen y con que los sufrimos, nos  moldeamos y nos moldean. E inevitablemente oí a Freud y a Josep María Esquirol diciéndome que en el hombre existen dos sentimientos primordiales: el sentimiento de desamparo frente al mundo y el deseo de integración, de amparo. Creo que esta mujer de lava expresa ampliamente dos condiciones antropológicas básicas: la condición de intemperie de desierto, de soledad, y el deseo de océano, de integración, de seguridad.
La poesía de carácter  dialógico-existencial  de Donde estamos escritos, la segunda parte del libro, no es, como podría suponerse, una poesía que cae en el pesimismo, ni se encarama en lo ontológico. Antes bien  combate en lo cotidiano es, como dice su autor   …”ese trayecto/ que arranca de lo hondo” donde hay puntos imprecisos/para asirse”. Porque siempre  “hay un atisbo de luz” y porque “importa el gesto.”  Ese gesto que quiere “hasta el final dejar constancia/ de todo lo que opuso a su derrota”.
El tercer apartado del libro, Di sílabas extrañas, poesía aparentemente dialógica-amorosa, sólo aparentemente, siempre desde la percepción de esta lectora, reitero, es un canto al encuentro con el otro, con el individuo que es uno y múltiple, así dice en uno de los versos “cuánto me pesa el prójimo en la lengua” y la poesía como centro del universo del autor, como instrumento “para que quede constancia/de este tiempo compartido” en la circular historia humana: “como la cara de asombro del conserje/ de la biblioteca de Alejandría/…/como la primera lluvia de meteoritos/…./ como los sorprendidos transeúntes/en la ciudad de Pompeya” y es que el poeta declara que “Incluso si escribí para tus ojos,/para tu corazón/para tu pelo/quise glosar la vida”
Botella en el mar es el título del cuarto apartado de La mujer de lava. El náufrago que tira una botella al mar desde un presente que ya será pasado cuando  alguien recoja el testigo, en un instante ya futuro. Son poemas de supervivencia, de resistencia, de lucha, “Decir: resistiremos/y al vacío/cavarle una trinchera” Poemas en los que autor sabe qué y a quién tiene que resistir, quiénes son los aliados y el papel del mar como emisario. Los poetas son, como refiere en el poema titulado Pájaros del sur  “los pájaros más pobres/… (que)…/con una fe cóncava/pían, pían, pían”.
Las resonancias que me llegan de este excelente libro, como ya dije al principio de esta presentación, son múltiples. Pero creo que ahora es el momento de que ustedes se acerquen a él y escuchen las suyas propias.
Gracias.

Evelyn De Lezcano-Mujica Betancor










viernes, 1 de julio de 2016

Para Maite del Estal Alberti, mi amiga del alma.

Mi amiga entra en el mar,
en sus manos, ramo de flores
y un puñado de arena.

Mi amiga entra en el mar,
una palabra en sus labios,
un susurro de ola la abraza.

Mi amiga se baña en silencio
la noche se baña con ella.
Dorada y paciente, mi amiga flota en la luz.

lunes, 28 de diciembre de 2015

DE LOS QUE NADIE HABLA. RESEÑA DE JOSÉ MIGUEL JUNCO EZQUERRA

RESEÑA DEL POEMARIO “DE LOS QUE NADIE HABLA”. EVELYN DE LEZCANO. HUERGA & FIERRO EDITORES.

En esta tercera y venturosa entrega,  anteriormente nos ha presentado Hombre y Vertientes, Evelyn de Lezcano da señales evidentes de su rápido proceso de maduración artística. Sin renunciar a su estilo, a la originalidad de su voz poética, da muestras de un cada vez mayor control de su proceso creativo. La poesía de Evelyn de Lezcano se mueve entre lo metafísico y lo místico, con un marcado e inusual matiz religioso aunque entendido este concepto en un sentido amplio.

El poemario está estructurado en cuatro apartados y El Ángel, esa figura tan sugerente, es el hilo conductor por el que transcurre toda la obra.
“Sigue aquí la sombra del ángel gris.
Busca que pronuncie esa palabra
que sólo él conoce.
La palabra que viaja sola.”

Una clara alusión al pasado, el misterio, el secreto compartido, ritmo e intensidad, más adelante interpelación:
…Ángel gris, ¿Cuál es su sonido?
Ángel, déjame escuchar aunque sólo sea el eco…

Despojarse de todo aquello que implique obstáculo, dificultad para poder escuchar y distinguir la palabra esencial, la que da sentido y trascendencia.
Continúa la interpelación, se intuye cierto reproche, se recriminan ciertos olvidos:
…¿No tienes nada que decir
a los peces que se asfixian
en el río de tu esperma?...

Sugerentes e inquietantes imágenes ¿Cómo no recordar aquí al Vallejo de los dados eternos?
Tensión, dramatismo, incomprensión con la mayor intensidad que procura el verso corto.
Hasta que se produce la conciliación, la síntesis buscada, la exaltación:

…El Ángel camina.
    Ángel y fuego.
   Fuego y crispación.
  Crispación y olfato.
  Ya no hay barrotes.
El Ángel está libre,
libre.”
Cada punto y seguido es como si sonara una campana. Al final una coma señala un sentimiento de liberación, de encuentro, de comunión. Versos aún más cortos para enfatizar la intensidad del momento.

“Todo ángel es terrible. Y, sin embargo, ay de mí,
sabiendo como sois, yo os canto, aves casi mortíferas del alma”.

El Ángel de Rilke, increpado también, interpelado, en estos versos de la segunda Elegía del Duino. Otro Ángel, con otros matices, pero la misma intensidad, la misma búsqueda, el mismo contradictorio sentimiento. La pequeñez del ser humano, la búsqueda desesperada, la desorientación. Otro ángel pero un vínculo común. El deseo de trascender a través del amor.

La figura del ángel ha sido asimismo utilizada por varios autores de la generación del 27: Lorca, Alberti, Aleixandre, Guillén, Salinas, Cernuda…Cada uno con su matiz, pero siempre como enigma, misterio, deseo, referente. Una tesis doctoral del profesor José Manuel Marín Ureña:
La figura del ángel en la generación del 27. Murcia. Septiembre 2003, analiza en profundidad estas características.

En esta entrega, observamos un giro significativo en la intención poética de la autora. Toda una serie de poemas dedicados a personas concretas que hablan de un calor, un acercamiento, una necesidad de concreción en los afectos. Un ángel que se va tornando más humano y un sentimiento, el de la autora, que se hace más explicito. Sin que, el necesario distanciamiento se rompa. Un equilibrio difícil de conseguir pero que, en nuestra opinión, se consigue sin dejarse arrastrar por la fuerza de las evidentes emociones.
Este poema, dedicado a la hermana ausente, y tan presente a la vez, nos sirve de muestra de lo antedicho:

Hay sombras en las que amanece una duda
como el sonido del diapasón
sobre aquel piano de dedos líquidos
donde Tú recoges,
compás a compás
las dudas dormidas en la fe de la Luz.


Una música que suena celestial y ese Tú en mayúscula y esa Luz que apunta a un momento sobrenatural, una proyección de la materia hacia lo eterno sin solución de continuidad.


Un permanente monólogo invocando a ese misterioso ángel gris,…-quien habla solo espera hablar a Dios un día-…, dice Machado en su famoso poema Retrato, constantes alusiones a símbolos sagrados: …tal vez, un día, el gran ojo sin rostro los mire…,…el vino se derrama sobre el mantel…Fiat voluntas tua, Pater qui es in caelis.Siempre, siempre…,la necesidad de trascender, la fe inquebrantable, un recorrido interior de la mano del ángel gris, un tono a veces profético, a veces invocador, a veces coloquial, lucha y armonía. Poemas de versos cortos donde se enfatiza el sentimiento, combinados con otros de versos más largos en los que se muestra convicción, comunión, paz nacida de la creencia sin condiciones.

No es usual en estos tiempos encontrar una poesía tan confesional, tan despojada de elementos superfluos, tan mística y a la vez tan sugerente, tan pródiga en expresiones originales de enorme belleza, tan auténtica.


La poesía sucede, dice Borges. Este libro es un bue ejemplo: no hay nada que “comprender”, nada que “entender”, nada que necesite ser “explicado”. La poesía de Evelyn de Lezcano simplemente sucede y, más allá de las creencias que cada cual pueda tener, sumergirse en la lectura de este poemario, dejándose llevar, es ser coparticipes del don que acompaña a la autora cuando refiere poéticamente su viaje espiritual en busca de los Ángeles granates…de los que nadie habla. Una dosis impagable de alimento para el espíritu en estos tiempos tan ruines y prosaicos.

DE LOS QUE NADIE HABLA. RESEÑA DE CARLOS ALCORTA

https://carlosalcorta.wordpress.com/2015/12/07/evelyn-de-lezcano-de-los-que-nadie-habla/

DE LOS QUE NADIE HABLA. RESEÑA DE ANTONIO ARROYO SILVA

http://esquinaparadise.blogspot.com.es/2015/12/de-los-que-evelyn-de-lezcano-habla.html

miércoles, 24 de junio de 2015

AGUARÁ

                                                                                           Albert Bierstadt


Aguará
cuando acabemos
con todas las especias
que sazonan el caldo.
Cuando el café
sepa al tinte
que colorea la ropa
y de la gran letra
no quede
quien ose
ser
el emisario,
caerá la lluvia sobre los cauces colmos,
sobre la gran soledad se desplomará el torrente.

viernes, 29 de mayo de 2015

VERTIENTES


                                                             Portada de Pedro Lezcano Jaén



RESEÑA DEL LIBRO DE POEMAS: VERTIENTES. EVELYN DE LEZCANO. EDITORIAL HUERGA& FIERRO. 2015
José Miguel Junco Ezquerra.


Intensidad, belleza, sensualidad, evocación, fusión, tiempo y espacio, isla y continente, lejanía y proximidad. En Vertientes, su segundo libro de poemas, Evelyn de Lezcano, nos sorprende con una poesía de muchos quilates, llena de frescura, en un largo poema organizado en fragmentos con un ritmo que se acompasa con la sabia combinación de versos cortos y largos y un tono que envuelve e incita a la complicidad.

 Alusiones a personajes significativos, reales y mitológicos, paisajes que se van mostrando en una sucesión de imágenes con la presencia casi permanente del mar, caldo de cultivo en el que se entremezclan, con tono exquisito, amor y desamor, cuerpo y alma, encuentro y desencuentros, entrega y orfandad, pasión y serenidad,  razón e instinto, certidumbre e incertidumbre, vida y muerte. Excelente juego de contrastes en fragmentos sucesivos que pergeñan un trabajo medido, magistralmente trenzado que nos deja una sensación de plenitud en las puertas de "la otra vertiente".

Aunque ya en Hombre se percibía con claridad que estábamos ante la obra de una poeta a seguir con interés, Vertientes no sólo nos ratifica en esa percepción sino que aumenta considerablemente la expectativa ya creada.